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Volver al sitio: Gisell Acosta
¿Urgencia? 155

Si necesitás ayuda ahora

No hace falta tener certeza de que es una urgencia para pedir ayuda.

Llamar a la línea 155

Del Ministerio de Salud: gratuita, confidencial y las 24 horas, en todo el país. También orienta a familias.

Escribirle a alguien de confianza

Se abre WhatsApp para que elijas a quién, con el mensaje “¿Podés hablar conmigo ahora? No estoy bien.”

  • Si hay peligro ahora mismo: 911. Si hace falta una ambulancia: 141.
  • Si sos menor de edad y alguien te está lastimando, o si alguien le hace daño a un niño, una niña o un adolescente: 147, Fono Ayuda.
  • Si una mujer vive violencia en la casa o en la pareja: 137, SOS Mujer.
  • Si estás fuera de Paraguay, llamá al número de emergencias del país donde estés.

Yo no atiendo urgencias y mi WhatsApp no es una línea de crisis: puedo tardar en verlo. Cuando pase lo más urgente, si querés empezar un proceso, escribime. Esta página va a seguir acá.

Tres movimientos · un ejercicio de tres minutos

No hace falta que sepas qué te pasa para empezar.

Es un ejercicio de los que uso en sesión, adaptado para que lo hagas por tu cuenta. No es un test: no te voy a poner un nombre ni un puntaje. Es para que pruebes cómo trabajo con ACT.

Lo que elijas se queda en tu teléfono: no se envía, no se guarda y se borra al cerrar la página.

Si hoy estás pensando en hacerte daño, antes que cualquier ejercicio llamá a la line 155: es gratuita, confidencial y atiende las 24 horas.

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Si preferís, hacelo en papel

  1. 01 · Hacer lugar. Pensá en algo que te viene dando vueltas y anotá qué aparece cuando pensás en eso, y qué hacés para sacártelo de encima. Después, durante unos segundos, no lo empujes: dejalo estar y fijate si alrededor queda un poco más de lugar.
  2. 02 · Tomar distancia. Escribí la frase que te repite la cabeza. Abajo, escribila otra vez empezando con “Estoy teniendo el pensamiento de que”. Leé las dos despacio y notá qué cambia.
  3. 03 · Elegir. Anotá qué te importa de verdad y un paso chico que puedas dar esta semana en esa dirección, aunque el miedo venga con vos.

Si lo hacés por vos

¿Qué aparece cuando pensás en eso?

  • Ansiedad
  • Miedo
  • Culpa
  • Tristeza
  • Bronca
  • Cansancio
  • Vergüenza
  • Presión
  • Soledad
  • Un nudo en el pecho o en la panza
  • Nada, como apagado
  • No sé ponerle nombre

¿Y qué hacés para sacártelo de encima?

  • Darle vueltas una y otra vez
  • Postergar
  • Evitar situaciones o personas
  • Exigirme más
  • Quedarme con el celular hasta tarde
  • Encerrarme
  • Hacer como que no pasa
  • Controlar que todo esté bien
  • Pedir que me confirmen que todo va a salir bien

¿Qué te dice la cabeza cuando eso aparece?

  • No sirvo para esto
  • Va a salir mal
  • Tendría que poder con todo
  • Nada de lo que hago alcanza
  • Todos se van a dar cuenta
  • No encajo
  • Si digo lo que siento, molesto
  • Algo está mal conmigo

No lo que deberías querer: lo que de verdad te importa.

  • La gente que quiero
  • Mi salud y mi descanso
  • Mi trabajo o mi estudio
  • Aprender
  • Tiempo para mí
  • Animarme a lo que vengo postergando
  • Tratarme con menos dureza
  • Mostrarme como soy
  • Disfrutar
  • Cuidar a otros
  • Todavía no lo sé

Ahora pensá un paso en esa dirección. Tan chico que casi dé risa, pero posible esta semana, aunque el miedo venga con vos.

  • Mandar el mensaje que vengo postergando
  • Decir que no a una cosa
  • Contarle a alguien cómo estoy
  • Salir a caminar diez minutos
  • Hacer una parte, no todo
  • Volver a algo que me gustaba
  • Todavía no lo sé

Si lo hacés por tu hijo o hija

¿Qué aparece en vos?

  • Miedo
  • Culpa
  • Impotencia
  • Bronca
  • Cansancio
  • Tristeza
  • Desconcierto
  • Vergüenza
  • No sé ponerle nombre

¿Y qué hacés cuando esa preocupación aparece?

  • Preguntarle todo el tiempo
  • Controlar más (el celular, las salidas)
  • Sermonear
  • Resolverle las cosas
  • Evitar el tema para no pelear
  • Buscar respuestas en internet
  • Esperar que se le pase

¿Qué te dice la cabeza cuando pensás en tu hijo o hija?

  • Estoy fallando
  • Es mi culpa
  • Si no hago algo ya, se va a perder
  • Ya no me escucha
  • Si consulto, es porque fracasé
  • Es la edad, ya se le va a pasar

¿Qué te importa de la relación con tu hijo o hija?

  • Que sepa que estoy
  • Que me pueda contar las cosas
  • Acompañar sin controlar
  • Poner límites con cariño
  • Respetar quién es
  • Cuidarme para poder cuidar
  • Todavía no lo sé

Ahora pensá un paso en esa dirección, posible esta semana, aunque la preocupación venga con vos.

  • Preguntarle cómo está sin dar consejos
  • Compartir un rato sin hablar del problema
  • Contarle algo mío
  • Esperar diez segundos antes de retar
  • Todavía no lo sé

Tu mapa de hoy

Lo que me importa

Mi paso de esta semana

Para esta semana

Por defecto, lo que copiás o guardás solo lleva lo que te importa y tu paso.

Cómo proponérselo sin que suene a castigo

Tocá la frase que más se parece a la que ibas a usar.

  • “Así no podés seguir. Te voy a llevar al psicólogo.”

    Cómo le puede llegar:

    Como que el problema es él o ella, y que ir es un castigo.

    Probá algo así:

    “Te veo pasándola mal hace un tiempo y no sé bien cómo ayudarte. ¿Probarías hablar con alguien que no sea de la familia?”

  • “Si no cambiás, vas a tener que ir a terapia.”

    Cómo le puede llegar:

    Como una amenaza: si va, va a ir a defenderse.

    Probá algo así:

    “No es un castigo ni una condición. Me gustaría que tengas un lugar propio para hablar de lo que quieras.”

  • “¿Qué te pasa? Contame, que para eso estoy.”

    Cómo le puede llegar:

    Como presión para contar algo que quizás todavía no puede poner en palabras.

    Probá algo así:

    “No hace falta que me cuentes a mí. Si preferís hablarlo con otra persona, te ayudo a encontrarla.”

  • “Todavía no sé cómo decírselo.”

    Cómo le puede llegar:

    Lo más simple suele funcionar mejor, en un momento tranquilo y no en medio de una discusión.

    Probá algo así:

    “Te noto distinto y me importa. Encontré una psicóloga que trabaja con adolescentes. ¿Querés mirar su página conmigo?”

  • Hablá de lo que ves, no de lo que creés que tiene.
  • Ofrecelo, no lo impongas, salvo que haya riesgo.
  • Dejá que elija algo: el día, o si prefiere consultorio o videollamada.
  • Contale que desde el principio se acuerda qué se conversa con la familia y qué no.
¿Y si dice que no?

Obligar casi nunca funciona. Podés proponerle una primera sesión solo para conocerme, sin compromiso de seguir; a algunos adolescentes la videollamada les resulta más fácil. Si hoy dice que no, no cierres la puerta: volvé a ofrecerlo más adelante. Si hay riesgo, en cambio, no es algo para negociar: llamá al 155.

Mandarle el ejercicio a tu hijo o hija

Va a encontrar el ejercicio desde el principio, para hacerlo a su manera. Nada de lo que hiciste vos le aparece.

Si habla de hacerse daño o de no querer vivir, no esperes a un turno: llamá al 155 hoy.

Acompañar también cansa. Y no hace falta tener las palabras justas.

Con adolescentes trabajo en un espacio individual, en el Centro Alas, en San Lorenzo, o por videollamada. Las sesiones duran 50 minutos.

Precio y preguntas frecuentes

¿Por quién escribís?
¿Cómo le queda mejor?

Tu primer mensaje, ya escrito

A veces mandar el primer mensaje es justo lo que más cuesta. Acá lo tenés armado: cambiá lo que quieras.

Suma lo que te importa y tu paso. No suma lo que apareció ni la frase.

Abrir WhatsApp con mi mensaje

Se abre con el texto listo y no se manda nada hasta que vos lo mandes. Te respondo personalmente dentro de las 24 horas hábiles. WhatsApp no es un canal de urgencias.

Prefiero que me escribas vos

Te llevo al formulario con lo que ya elegiste marcado: dejás tu nombre y tu WhatsApp, y te escribo yo.

Cuando cierres o recargues esta página, todo lo que elegiste se borra.